Menopausia

La menopausia es un proceso natural y fisiológico que aparece en la mujer a partir de los 45 – 50 años y se debe a la falta de estrógenos.

También puede aparecer en cirugías con extracción de los ovarios. Es habitual que se produzcan cambios en el organismo que alteran la calidad de vida y que afectan a todo el entorno de la mujer;  a su mundo laboral, familiar, social, emocional y también el sexual.  Tan sólo el 15% de las mujeres no padecen ningún síntoma.

Síntomas y manifestaciones de la menopausia

  • Sofocos: Se presentan como sensaciones bruscas de calor que comienzan en el tórax y ascienden hacia la cara y el cuero cabelludo, acompañadas de sudoración fría.
  • Parestesias: Se experimentan hormigueos en las manos y en las piernas.
  • Insomnio: Dificultad para conciliar el sueño o despertares tras 4-5 horas de sueño, lo que puede provocar cansancio, problemas de concentración, mal humor y, en ocasiones, la necesidad de recurrir a somníferos.
  • Efectos locales en los genitales: A nivel vaginal y vulvar aparece una mayor sequedad, lo que puede provocar dolor o dificultad a la hora de mantener relaciones sexuales.
  • Efectos psicológicos: Se incrementa la predisposición a la ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, depresión, cansancio intelectual, falta de concentración y dificultad para gestionar emociones y cambios. Además, muchas mujeres experimentan la sensación de pérdida de feminidad debido a la desaparición de la menstruación.
  • Inapetencia y trastornos de la sexualidad: La falta de deseo y las dificultades sexuales suelen estar relacionadas tanto con el dolor durante las relaciones como con los cambios psicológicos.
  • Dermatología: La piel se vuelve más áspera, flácida, seca y con tendencia a la aparición de arrugas, un proceso que se agrava con el consumo de tabaco.
  • Incontinencia urinaria: La atrofia de los tejidos provoca una mayor predisposición a la incontinencia urinaria y a los prolapsos o descensos de la vejiga y del útero.
  • Mamas: Se produce una pérdida de turgencia, volumen y una tendencia a la caída de los senos.
  • Cardiovasculares: La ausencia de estrógenos elimina el efecto cardioprotector, lo que expone a la mujer a un mayor riesgo de patologías como el aumento del colesterol y otros lípidos, hipertensión y sobrepeso. Todo ello incrementa la predisposición a trombosis, infarto de miocardio y otras cardiopatías, igualando el riesgo al del hombre. El consumo de tabaco multiplica este riesgo.
  • Osteoporosis: Supone la pérdida de calcio en los huesos, lo que aumenta el riesgo de fracturas ante pequeños traumatismos y dificulta su curación.
  • Pérdidas de memoria: También pueden producirse alteraciones en la memoria.

Soluciones y recomendaciones

  • Alimentación: Seguir una dieta sana y equilibrada, reduciendo las grasas animales y la sal, e incrementando el consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en calcio.
  • Ejercicio físico: Realizar ejercicio de tipo “cardio y potencia” unas 5 horas semanales. Se recomienda evitar ejercicios de impacto en las rodillas y el suelo pélvico, como correr o saltar. Son aconsejables actividades como AquaGim, natación o el uso de la elíptica. Como rutina diaria, se aconseja evitar el ascensor y usar menos el coche para aumentar la actividad física.
  • Relaciones sexuales: Utilizar lubricantes e hidratantes vaginales.
  • Reducción del estrés: Disminuir el estrés, las obligaciones y la carga de trabajo, disponer de más tiempo libre y eliminar el tabaco.
  • Tratamiento hormonal: No todas las mujeres presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Algunas necesitarán únicamente cambios en el estilo de vida y la dieta, así como mantener o introducir ejercicio físico. Sin embargo, otras, debido a la severidad de los síntomas, pueden requerir tratamientos hormonales. Aunque existe cierto temor por los riesgos asociados, como el cáncer de mama, estos tratamientos presentan un amplio margen de seguridad y el riesgo de complicaciones es bajo. Según las Sociedades Científicas Internacionales incluyendo la FDA, la SEGO,  la FIGO, etc. el riesgo de padecer un cáncer de mama, de endometrio o patología cardiovascular es casi nula por tomar tratamiento hormonal. No obstante, no todas las mujeres pueden recibir este tratamiento, por lo que es fundamental la orientación y supervisión de un profesional sanitario.